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11/6/2012 . A los compañeros por Luis Alberto Rodriguez


CONTEXTO:
Luis Alberto Rodríguez, quien fuera amigo y compañero de mi padre, envió esta importante y documentada carta con motivo de cumplirse 50 años de la fundación del -PSIN-Partido Socialista de la Izquierda Nacional.
Víctor Ramos

No fueron mil, ni cien, sino algo más de una treintena de compañeros en todo el país, algunos de los cuales nos reunimos y fundamos en 1962 el Partido Socialista de la Izquierda Nacional (PSIN). Ese encuentro ocurrió en Buenos Aires, los días 15 y 16 de Junio, en la parte del frente de una casona de bajos, que alquilamos en la calle Soler 3847 del viejo barrio de Palermo.

La circunstancia política de entonces estaba dada por la crisis, tanto de la sociedad argentina como la de los exangües partidos tradicionales, en los que se encontraba la izquierda portuaria, desvinculada del proceso histórico de las masas argentinas.
La concreción en una organización militante de la corriente ideológica conocida como Izquierda Nacional, tuvo en Jorge Abelardo Ramos a su inspirador y nervio. Este pertenecía al grupo originario constituido por Aurelio Narvaja, Adolfo Perelman y Enrique Rivera (sin que ello signifique olvidarnos de otros destacados compañeros), grupo que había sentado las bases de dicho pensamiento. Sin duda que a Abelardo le cabía lo que Castelnuovo dijera sobre Víctor Serge: “No pensaba para seguir pensando y hacer un oficio del pensar. Pensaba para poner en práctica su pensamiento”.
Esos forjadores dejaron una huella profunda porque no fueron hombres de nadie, sino leales a una causa. A este respecto es pertinente recordar la confesión hecha por Perón al periodista Esteban Peicovich: “Me pregunta usted qué epitafio desearía para mi tumba, me gustaría que dijera únicamente: “Aquí yace un hombre que vivió y cumplió una causa… Y esa gran causa fue la que me hizo grande”.
El núcleo duro que acompañaba al Colorado lo constituía el tándem conformado por Jorge Enea Spilimbergo y el metalúrgico Manuel Fernando Carpio. En tanto que la plataforma operativa para el mencionado encuentro era la “Librería del Mar Dulce”, donde también funcionaba la “Editorial Coyoacán”. En dicho lugar, salpicado por la simpatía de la querible Faby Carvallo, se lo solía ubicar a Ramos, motivo por el cual era un caedero de amigos y desconocidos. Ello sucedía por la vorágine de los acontecimientos políticos del país y también por la característica de la personalidad de aquel, que lo llevaba a relacionarse con infinidad de seres, pero fundamentalmente con personajes poseedores de aristas singulares, los que marcaban con su sello el paso de su tiempo histórico.
Allí conocí y traté, entre otros, a Arturo Jauretche, los mencionados Carpio y Spilimbergo, Ricardo Carpani, el Tucho Methol Ferré, Fermín Chávez, José María Rosa, Luis Alberto Murray, Enrique Oliva (François Lepot), Pajarito García Lupo, Enrique Pavón Pereyra, Ángel Pérelman, Alfredo Terzaga, Carlos Díaz y Alberto Converti (estos cuatro últimos ya venían de la Izquierda Nacional).
En los albores de los ‘60 -rebotando aún los desgraciados ecos del golpe de Estado contra el gobierno peronista-, la cultura y la revolución iban del brazo, causa por la cual los siguientes acontecimientos atrajeron la atención de amplios sectores de argentinos: los libros Los Profetas del Odio, de Arturo Jauretche, y Revolución y Contrarrevolución en la Argentina, del Colorado Ramos; la novela Sobre Héroes y Tumbas, de Ernesto Sábato; la exposición pública del Grupo Espartaco (orientado por el pintor Ricardo Carpani) y la música de Astor Piazzolla, con su emblemático Adiós Nonino.
Pero, ¿de dónde provenían la mayoría de aquellos delegados que le dieron vida al PSIN, esos que se reunieron ante un gran mural realizado por Carpani y cuya figura central era un magnífico centauro gaucho? Ellos constituían una muy pequeña representación de lo que, con posterioridad, se conocerá como la “nacionalización de la clase media”. Esos jóvenes militantes, que conformaban dos grupos, venían de una gran decepción, tan grande como la ilusión que los había llevado a la acción política.
El núcleo más importante provenía del “socialismo de vanguardia” -sector ...continua



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